• Raquel López Rodríguez

La importancia de la confianza en tiempos de confinamiento

Actualizado: abr 1

Todo el exterior cambia, mi mundo se tambalea y con él mi mente. Aparecen inseguridades, miedos, algunos reales, otros no tanto...


¡Qué importante la claridad mental en estos momentos!


Pasan los días, me permito mis deficiencias cognitivas producto de la situación de alarma: falta de concentración, dificultades a la hora de memorizar, ensoñamientos...


Llega un momento en que digo... ¡Hasta aquí! Y me hago una pregunta... ¡Qué importante esto de hacernos preguntas! ¿Con qué actitud quieres afrontar tu día? Esta pregunta lo cambia todo, TODO.


Me había dejado arrastrar por el exterior... algo, que según mi filosofía de vida, no está ni bien ni mal... fue como tenía que ser y eso me llevó a la conexión con mi interior.


Me planteo que mis días empiecen a depender de mí y no tanto del exterior, y así lo hago, tantos años de entrenamiento mental tenían que servir para algo.


Aquí reflexiono, y esto es una reflexión mía, no se si alguien habrá escrito acerca del tema. Puedes confiar en el exterior o en tu interior, tú decides. Pero te recomiendo la segunda opción.


Mediante la primera, dejas tu vida a la deriva y caes en el conformismo, mediante la segunda todo depende de ti.


¿Te has parado a observar tu auto-diálogo interno? Es un buen modo de empezar.


El otro día, viendo la película "invencible", me cercioré de algo que me venía rondando desde hace ya tiempo. El protagonista, no cree en sí mismo hasta que su hermano deposita esa creencia en él y se lo hace saber. A base de decirle con convencimiento todo lo que vale, se lo acaba por creer y acaba teniendo una vida de superación total.


Tuvo que decirselo su hermano para creerselo... ¡Y cuántas veces pasa esto!


¿Realmente tenemos que esperar a que alguien crea, confíe, tenga fe en nosotros para creernoslo?


Mi respuesta es NO. Podemos ejercer con nosotras de hermano del protagnista de la película. Generar un autodiálogo interno poderoso y meternos en nuestra cabeza a nosotras mismas lo que valemos.


De esta manera, el repertorio de conductas que desarrollemos a posteriori hablará por sí mismo.


"Si quieres una mano que te ayude la encontrarás - con seguridad - al final de tu propio brazo." Napoleón Bonaparte.



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